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RESUMEN DE LA OBRA LITERARIA EL CANTAR DEL MIO CID
– AUTOR ANONIMO –
Argumento del libro "El Mio Cid". Poema del Mio cid.
Primera parte: Cantar del destierro: Rodrigo Díaz de Vivar es enviado por el rey Alfonso a cobrar unos tributos a los reyes moros; es acusado por el conde García Ordoñez de haber robado las parias del rey moro de Sevilla. 

El rey de Castilla condena al Cid al destierro; le sigue un grupo de amigos y vasallos .Parte el Cid, para despedirse de su esposa doña Jimena y de sus hijas quienes se encuentran refugiadas en el monasterio de Cerdeña. 

Nadie se atreve a darle posada por temor a las represalias del rey, pero gracias a un ardid de Martin Antolinez, obtiene de unos judíos 600 marcos, dejándoles, a cambio, dos baúles llenos de arena que supuestamente el uno plata y el otro oro. 

Al pasar la frontera Castellana, en Figuervela, se le aparece en sueños el arcángel Gabriel, quien le profetiza buena suerte en sus empresas guerreras. Nuevos caballeros se van uniendo a sus huestes; con ellos pasa la sierra de Mieres dejando tierras de Castilla. 

Empieza sus primeras correrías victoriosas por Henares y Alcocer, del cual se apodera atravez de un juego estratégico. Se interna en el país musulmán y convierte en tributarios a los reyes moros de las regiones de Zaragoza y Teruel; entre tanto, su lugar teniente Alvar Fañes se dirige a Castilla con un presente para el rey.
Continúa el Cid su avance sobre Morella y tierras vecinas que se encontraban bajo la protección del conde de Barcelona, con el cual entabla una batalla; derrotado el conde, su vida es perdonada generosamente luego de tres días de prisión.

Segunda parte: Cantar de las bodas: Continua el Cid su avance desde Morella hacia el sur, se apodera de Jarica, Almenara y Burriana, hasta llegar a Murviedro; allí espera refuerzos para atacar la ciudad de Valencia, a la cual somete luego de un sitio de nueve meses.

Una vez que ha logrado esta conquista envía nuevos presentes al rey con la petición de que permita que su esposa y sus hijas vallan a vivir a la ciudad conquistada; el rey accede; el Cid lleva a doña Jimena y a sus hijas, Elvira y Sol, a Valencia y les muestra el alcanzar. 

El rey Yusuf de de Marruecos trata de recuperar la ciudad pero es derrotado nuevamente por el Cid quien obtiene gran botín del cual hace participe a su rey don Alfonso; de esta manera despierta la admiración de los habitantes de aquellas tierras. 

Los infantes de Carrión sienten codicia por las riquezas del Cid y, para lograr hacerse a ellas traman el matrimonio con sus hijas y así lo proponen al rey, quien considerando este evento como beneficioso, lo propone a su vez al Campeador. Luego de algunos tratos concertados a orillas del Tajo, el monarca perdona al Cid y se acuerdan las bodas, aunque con cierta desconfianza por parte de don Rodrigo quien ha accedido por no disgustar a su rey. 

El conquistador regresa a Valencia con los infantes, y allí se celebran las bodas con gran pompa y esplendor.

Tercera parte: Cantar de la afrenta de corpes: Luego de dos años, los infantes de Carrión dan gran muestras de gran cobardía en palacio cuando un león que el Cid tenia enjaulado escapa y luego, en la batalla que el campeador sostiene contra el rey Bucar quien intenta envano recuperar Valencia, Derrotado el rey moro, alcanza el Cid la cúspide de su poderío y se convierte en un rey cristiano que continua siendo fiel a Castilla, a cuyo soberano ofrece su reino. 

Los de Carrión, por su parte, no pudieron aguantar las burlas de las que son objeto por su cobardía, deciden vengarse del Cid haciendo ofensas en sus hijas, así que, solicitan permiso para llevarlas a sus posesiones de Carrión: Su suegro accede y las despide colmándolas de riquezas. 

Al llegar a sus tierras y, mas propiamente en el robledal de corpes, los infantes de Carrión, en un acto de traición y cobardía azotan a doña Elvira y a doña Sol, despojándolas luego de sus riquezas y dejándolas abandonadas y casi muertas. Un sobrino del Cid (Felez Muñoz) les encuentra atadas a unos arboles y las devuelve a Valencia. 

Enterado el Cid de la afrenta decide pedir justicia al rey en estos términos: “el rey fue quien caso a mis hijas, toda mi deshonra es de mi señor”. Alfonso VI convoca las cortes en la ciudad de Toledo; allí acuden los infantes quienes confían en el apoyo y la influencia del conde García Ordoñez. 

El Cid expone sus agravios ante la corte y exige que les sean devueltas las espadas coladas y tizona, además de la dote de sus hijas, finalmente pide la reparación de su honra a través de una lid. 

Los traidores son retados por Pedro Bermúdez a Mrtin Antolinez quienes los derrotan en la Vega de Carrión. Dos mensajeros entran en la corte para solicitar que las hijas del Cid accedan a cae con los infantes de Navarra y Aragón. 

Las nuevas nupcias permiten que el Cid empariente con los reyes de España.
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